Top 1 del whisky más sofisticado del mundo Glenmorangie Pride 1981

Han tardado 28 años, la marca de whisky Glenmorangie ahora ya puede presumir de su single malt más sofisticado, el Pride 1981. Antes de llegar a la botella, este whisky ha pasado por varias y cuidadas fases. Primero fue destilado en 1981 por el maestro Bill Lumsden, que lo dejó envejecer durante 18 años en barricas de roble de bourbon. Pero en Glenmorangie no se detuvieron allí.

Continuó madurándo 10 años más en toneles del vino francés Sauternes procedentes del Chateau d’ Yquem, “que aportan un final sutil. Además, es muy mantecoso y rico”, ha señalado Lumsden sobre la influencia de estas barricas, que producen el aroma y la redondez de una textura de postres como la tarta de manzana, la nuez moscada y el anís. Además, con un poco de agua salen a relucir multitud de frutas exóticas y especias, sorbete de limón, melón, kiwi, notas de regaliz y castaña asada. Glenmorangie Pride 1981 deja un largo final, suculento y dulce de pasas sultanas, almendras tostadas y el recuerdo de postres de limón y coco.

El largo camino terminó con el proceso de embotellado en un decantador de cristal Baccarat ideado por la artista francesa Laurence Brabant, que ha experimentado con la luz y el color del whisky y ha jugado con el concepto de visibilidad. El resultado invita a probar la delicia que reposa en su interior. Pensada como si fuera un cofre del tesoro, la caja que protege la botella está firmada por el diseñador de muebles holandés Wouter Scheublin, cuyas creaciones desvelan su fascinación por la construcción. Al abrir la pieza, se desencadena un ingenioso mecanismo de bisagras en el interior.

La botella se eleva y se presenta suspendida en medio de las dos mitades de madera. Sólo hay 1.000 botellas disponibles en todo el mundo de esta bebida de 56,7º, que se pondrán a la venta a partir de julio por un precio de 2.740 € (70 cl).
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