Según un estudio constatan una relación directa entre el consumo de alcohól y un menor riesgo coronario

Barman Dog

Nuestro querido editor Barman Dog (el de la foto), nos trajo este interesante estudio, este erudito de la mixología nos sorprendió como siempre por su olfato. Si alguna vez deseáis preguntarle algo, dejarlo en los comentarios, lo sabe casi todo.

Una revisión de 124 estudios y 4.690 artículos ha demostrado que el consumo moderado de alcohól puede estar directamente relacionado con un menor riesgo de enfermedad coronaria, aclarando "de forma muy clara" y "sin discusión" que este efecto protector está causado por estas bebidas y no por otros factores como los hábitos de vida.
Según las conclusiones de este meta-análisis publicado por un equipo de la Universidad de Boston (EE.UU) en el 'British Medical Journal', el consumo moderado de bebidas alcohólicas conlleva un aumento de los niveles del colesterol bueno o HDL, la apolipoproteína A1 y la adiponectina, así como una disminución del fibrinógeno, factores asociados con un menor riesgo de enfermedad cardíaca.

Las revisiones de todas las publicaciones científicas se han realizado de forma independiente y, en dichos estudios, se analizaron a personas adultas sin una enfermedad cardiovascular conocida, midiendo determinados marcadores biológicos asociados a enfermedades coronarias antes y después de consumir alcohol.

Los autores agruparon los estudios por tipo de bebida (vino, cerveza y bebidas espirituosas) y seleccionaron un total de 84 para hacer una revisión final. De este modo, observaron que el consumo moderado de alcohol se asocia con un menor riesgo de varios eventos cardiovasculares, observando una reducción del 25 por ciento en enfermedades cardiovasculares, un 29 por ciento de incidentes coronarios, un 25 por ciento menos de mortalidad por cardiopatía isquémica y un 13 por ciento menos de mortalidad por cualquier causa.

Además, el menor riesgo de mortalidad por cardiopatía isquémica se produjo con la toma de una a dos bebidas (entre 15 y 30 gramos de alcohol). No obstante, los autores concluyen que es necesario "usar el sentido común" para conseguir estos efectos protectores modificando los hábitos de vida para hacerlos más saludables, en lugar de optar por el alcohol como "sustitutivo" de los mismos.

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