Licor Mandarine Napoleón nueva imagen

Nueva imagen para el licor creado por el medico de Napoleón, este licor tradicional belga, dulce y a la vez fuerte hecho a base de cogñac, mandarinas y otros ingredientes vegetales que son secretos, es uno de los licores más versátiles para ser utilizados en cocteleria. La historia de este licor se relaciona estrechamente con la familia Fourcroy, Antoine-François de Fourcroy (1755-1809), aquel que inventó este licor era químico y de esa manera llegó también a colaborar con el famoso Lavoisier. Luego, como miembro del Consejo de Estado del Napoleón Iº, fue ascendido al rango de Conde y Comandante de la Legión de Honor. 

Tenia frecuentes reuniones con el Emperador Napoleón las que resumía en su diario privado. Una de esas anotaciones se refería al origen del licor. En efecto, las mandarinas fueron introducidas alrededor de 1800 en Europa, con la fama de ser frutas exóticas y tonificantes. Al macerarlas en cogñac, él y Napoleón disfrutaban así de un excelente licor. Recién a fines del siglo XIX fue redescubierta la receta original. Mandarine Napoleón recibió su nombre comercial en 1892 y sigue perteneciendo a la misma familia Fourcroy por quinta generación.

Ahora le han dado al producto una renovada identidad, para ayudar con el cambio de envase, que Mandarine Napoleón pueda contar su historia con más eficacia y conectar con los consumidores en un nivel emocional más alto mediante la mejora de su identidad histórica Napoleónica, y posicionándolo como un producto verdaderamente de primera calidad.

La actualización de la marca ha reforzado los vínculos visuales con Napoleón al ponerlo de nuevo en el corazón de la marca. El uso del motivo de la abeja se introdujo como un símbolo que Napoleón había adoptado, ya que representa la idea de la industria y una sociedad bien ordenada. También apareció como un motivo bordado en su ropa y la coronación de las cortinas alrededor de su trono.

También han trabajado la imagen de la marca, para que se corresponda con la calidad del producto, que se hace siempre por los métodos tradicionales de maceración de las pieles de mandarina en alcohol. El aspecto de la tapa a rosca ha sido rediseñado y la etiqueta es ahora de un papel de alta calidad sin recubrimiento. La cinta ha sido también rediseñada con un bordado.
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