Benedictine: el Licor de los Monjes

licor BÈNÈDICTINE
Este soberbio licor que se obtiene por el método más antiguo del mundo, se elabora a partir de un aguardiente de vino en el que se han macerado una veintena de hierbas, cortezas y raíces. De proceso muy laborioso, de unos 3 años de duración a los que hay que añadirse otros 4 de envejecimiento...

Hacia 1510, un monje del monasterio benedictino de Fécamp, en Normandía, Dom Bernaerdo Vincelli, fabrica un elixir mezclando plantas regionales y especias orientales. Bernardo es veneciano de origen y para él, las especias no tienen secretos. De niño, mientras jugaba en los muelles de su ciudad natal, aspiraba los aromas que subían de las bodegas al paso de las embarcaciones, venidas de Oriente, cargadas de nuez moscada, de jengibre, de canilla o de cardamomo. Durante cerca de tres siglos, los monjes de Fécamp fabricaron el elixir del hermano Bernardo, pero la receta desaparece durante la Revolución y es encontrada por casualidad en 1863, por el Sr. Alexandre LE GRAND en un viejo escrito ilegible que había pertenecido al monasterio de Fécamp.

El renacimiento del elixir Este viejo documento contenía recetas sobre el modo de fabricar alcohol de menta y de agua de melisa. También había el tema de un cierto elixir de salud, a base de plantas y especias para devolver fuerza y vigor a quien tuviera una salud deficiente. Con obstinación, el Sr. Le Grand intenta, con éxito, rehacer y renovar el beneficioso elixir de los monjes desaparecido con ellos en el momento de la Revolución y le da el nombre de "benedictine". Un palacio-fábrica de estilo medio gótico, medio renacentista es construido por la arquitecta Camille Albert y, desde 1863, el licor es comercializado.

El énfasis se pone sobre la calidad y una presentación elegante. Cual fue la sorpresa de Alexandre Le Grand cuando tiempo después descubrió una tienda parisina especializada en la venta del licor, en una botella prácticamente idéntica a la suya!. Así encuentra su primer falsificador el cual se compromete a modificar la forma y el etiquetado de su producto. Deseoso de tener la certeza de que todo comprador de una botella de "Benedictine" tuviera el auténtico producto y una calidad irreprochable, hace que al día siguiente fuera a los dépots de Marques (depósitos de patentes) para proteger a la vez la forma característica de su botella, su típica cubierta, así como la denominación comercial. Con el desazón por encontrar después a otros imitadores funda l'Union des Announceurs.

Botella tintero Cuando se desabrocha la pata metálica a nivel del sello rojo, descubrimos el cuello de un tintero de vidrio escondido en la botella. Ésta puede ser desatornillada, permitiendo así reemplazar el tintero sujeto por una pata metálica.

Las menciones "BREVETTE S.G.D.G" son visibles. No hay marca del fabricante. A finales del siglo XIX, precio de la gloria, habrían sido censadas más de 500 falsificaciones! El licor atraviesa fronteras y cada vez más extranjeros lo aprecian y lo compran. Una de las primeras preocupaciones de este empresario fue depositar su botella en la Oficina Internacional de Berna así como en numerosas capitales. Redes comerciales distribuyen el producto en Gran Bretaña, en los Estados Unidos, en Rusia, en Prusia... Las exportaciones a destinos del imperio colonial aumentan y el sueño de Alexandre Le Grand que es poder decirles a sus hijos y nietos que en cualquier país del mundo donde vayan podrán encontrar una botella de "Benedictine".

El Benedectini se puede beber puro o en la elaboración de muchos cocktails.
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