Cocteleria Cubana II: 100 Recetas con Ron

cocteleria cubana
No se podría entender la cocteleria cubana sin Fernando G. Campoamor y su libro "Coctelería Cubana 100 Recetas con Ron", le apasionaban las "fórmulas" con buen Havana Club ...


Tanto que decidió compartir cien de sus codiciadas recetas de alegría. Por supuesto, el viejo Fernando G. Campoamor aconsejaba siempre buscar la hora propicia para un trago ahora… y otro mañana, no pretender catarlas todas en un día y una noche, aunque junto a su intimo amigo Hemingway fundaron "El día del Borracho".

Un coctel estimula la cordialidad humana, siempre que se aprenda a tomar, como hay que aprender a comer y vestirse de manera correcta. Es una variante de la educación, y hasta de la cultura.

Ahora podeis leer con que maravillosas palabras Campoamor nos da la receta del Cóctel Labios de Miel:

Media onza de jugo de limón, otra media de miel, dos de ron blanco y unos trozos de hielo no entienden de pleitos ni conversaciones exageradamente altas. Un Labios de Miel invita a la celebración del aniversario, una charla amistosa, el descubrimiento de la pareja... la intimidad que un trago puede sugerir. En la coctelera, batir enérgicamente y servir colado en una copa de coctel.
cocteles cubanos
Todavía a comienzos del siglo XX en Cuba, donde no se conocía o no era popular la  palabra “cóctel”, se hablaba de compuestos, meneados o achampanados para aludir a las mezclas de bebidas. La ginebra compuesta, que deleitara a nuestros bisabuelos, era la liga de esa bebida con azúcar, limón y angostura, enfriada con hielo, mientras que el achampanado no era más que ron, coñac o vermut mezclado con agua de seltz y azúcar. El tren, otro de los tragos preferidos de antaño, se elaboraba con ginebra y agua de cebada.

Si juntamos a Campoamor, Hemingway y La Floridita, lo agitamos y lo servimos en diferentes copas tendremos un cóctel de los mejores cubanos.

Había en ese tiempo una taberna famosa llamada  La Piña de Plata. Fue fundada en 1819 y se ubicaba a la vera de una de las puertas de la muralla que entre 1797 y 1863 rodeaba y protegía “la primitiva, modesta, sencilla, patriarcal y pequeña ciudad de San Cristóbal de La Habana”. Una casona de ventanales buidos, a la que acudían petimetres, músicos, militares, faranduleros y hombres de toda laya gustosos  de saborear la sabrosa ginebra compuesta, el vaso de agua con anís y panales, el típico vermut “voluntario”, el licor de piña o el sabroso aguardiente de guindas, mientras las señoras, en sus quitrines, bajo el quitasol de seda, saboreaban pastillas de frutas, sorbetes y vasos de refrescos elaborados a partir de las frutas del país.

El bodegón La Piña de Plata se transformó durante la intervención militar de Estados Unidos en el cuartel general de los buenos catadores norteamericanos y sus cantineros fueron poniendo una nota de modernidad en las simples bebidas primitivas. Después de 1902, cuando se instaura la República, esa taberna recibió el nombre de La Florida, pero con el fluir de los años los mismos clientes le dieron la denominación por la que se le conoce aún, La Florida pasó a ser Floridita “por dejarse querer”.
havana club
Estas dos recetas están incluidas en el libro "Coctelería cubana, 100 recetas con ron":

Cuban Manhattan (Manhattan Cubano)

En un vaso de composición:
Una y media onzas de ron carta oro, 3 golpes de angostura, ½ onza de vermut y trozos de hielo
Revolver y servir colado en una copa de coctel.
Adornar con una guinda.

Havana Club on the Rocks (Ron sobre las rocas)

En un vaso antiguo (Old Fashioned):
Trozos de hielo, 2 onzas de ron blanco, oro o añejo.
Revolver y adornar con una cáscara de limón.

*Cocteleria Cubana I: sus Iconos Mundiales*

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