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Campari no sólo es un bitter es una historia

Hemos publicado algunas entradas de Campari, su famoso calendario, ediciones limitadas, cocktails con Campari, etc..., pero nos faltaba entrar en la historia del Campari, su nacimiento, la receta secreta de sus ingredientes. Hoy profundizamos en esta bebida alcohólica de grado medio, tonificante y refrescante, calificable como aperitivo, de característico color rojo y sabor amargo...

La marca es propiedad de Grupo Campari. El responsable de construir este elíxir de embrujo fue Gaspare Campari, un entusiasta mezclador de bebidas que trabajaba en el clásico bar Bass, de Turín, la capital piamontesa. Allí, desde temprana edad, preparaba brebajes con yerbas, con lo que, de alguna forma, mantenía viva una tradición heredada de los monjes europeos del siglo XVI, quienes fabricaban infusiones alcohólicas para purgar el cuerpo y, por supuesto, el alma.

El color, según el mito, lo obtenían del caparazón de tortuga, aunque al menos, a día de hoy es la cochinilla, el colorante que se emplea en los licores para obtener el color rojo. Si bien pertenece a la familia de los bitters su graduación alcohólica es menor a la mayoría de estos siendo de 28,5°.
En las recetas figuraban la quina, el clavo de olor, la salvia, la artemisa y la genciana, entre muchas otras. Pero si nos devolvemos unos milenios más atrás, romanos, griegos y egipcios también buscaron bebedizos herbáceos, tanto para uso medicinal como lúdico. En dicho sentido, el joven Campari no hizo más que modernizar la tradición y probar nuevas mixturas. En su caso, incluyó sesenta yerbas distintas para obtener su colorido licor. En su tiempo, la fiebre por las bebidas aromáticas era tal, que otros colegas suyos exploraron el mismo camino. Entre ellos estaban Alessandro Martini y Carlo Gancia, aunque un siglo antes los hermanos Carlo Stefano y Giacomo Cinzano ya habían introducido, en Turín, su vermouth Rosso, también elaborado con herbajes.

Inicialmente, Campari bautizó su compleja invención con el nombre de Bitter all’uso d’Hollandia, en referencia al éxito alcanzado en aquella época por una serie de tragos alcohólicos holandeses. Después empezó a conocerse, simplemente, como Campari.

Tan enrevesada es su fórmula que no han conseguido esclarecerla. Incluso hoy, la única persona que la conoce al dedillo es el presidente de Campari, quien elabora la fórmula junto con un reducido equipo de técnicos. Estos, sin embargo, sólo la conocen de forma parcial.

Justamente, la sensación amarga y ácida del Campari es el factor clave para despertar los sentidos gustativos y preparar el paladar y el estómago para disfrutar de un buen plato. Y aunque, en la actualidad, el Campari se ofrece en varios estilos y mezclas para acomodarse a distintas ocasiones de consumo, la principal función de la bebida es servir de aperitivo. Con más de dos vasos se pierde la gracia.

Todos los 60 ingredientes se maceran en una mezcla de agua destilada y alcohol durante un período de dos semanas, y queda listo para consumirlo.

Muy apreciada por bebedores ilustrados, el Campari ha sido el fiel acompañante de legendarias figuras literarias y cinematográficas como Ernest Hemingway, William Holden, Sylvester Stallone y Christina Aguilera. El agente secreto James Bond también mostró en el celuloide su debilidad por el Campari, pero en preparaciones como el Negroni y el Americano.

En la actualidad, la casa Campari vive un agitado renacimiento, alrededor del concepto de la “pasión roja”. Su botella se ha vuelto más estilizada y sus posibilidades de mezcla y cocteles también es más amplia.

Campari tiene un nivel de pureza de 41 grados, eso sí, no fue hecho para tomarse puro. Actualmente Campari se produce, además de en Italia, en Brasil adonde el Grupo Campari tiene planta productora en la ciudad de San Pablo.

Campari en la cultura popular, en los años 1920 el famoso diseñador Marcello Nizzoli diseñó carteles para Campari. El pintor y publicista español José María Alcabú Rodrigo fue el responsable de las primeras campañas publicitarias televisivas en la España de los años 50 y 60 y participó en la introducción en el mercado español de productos emblemáticos como Campari. La modelo y actiz española Cristina Piaget ha hecho publicidades para Campari. Eva Mendes posó para el fotógrafo Marino Parisotto para el calendario 2008 de Campari. Inspirado en cuentos de hadas, Eva aparece disfrazada de personaje de cuento.


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