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El whisky J&B viste de color la Estación del Norte

Tras 20 años cerrada al público y coincidiendo con el 130 Aniversario de su construcción, la fachada de la Estación del Norte revivirá y se llenará de color de la mano de la arquitecta Teresa Sapey. El whisky J&B se reinventa introduciendo el color en el mundo del whisky aplicándolo a su nueva filosofía e imagen, ya sea a través de sus ediciones limitadas, campañas o eventos. J&B te invita a ver la realidad desde el prisma del color con su nueva campaña, 'Tan J&B'. Todo el proyecto culminará el 25 de octubre con la celebración de un gran evento en la propia Estación del Norte, lleno de energía, luz y música...

Según Vangelis Smyrlis, Director de Marketing de J&B para Western Europe, "este proyecto supone la oportunidad de trasladar nuestra filosofía del color a una iniciativa a la altura de una marca líder".

Se trata de un gran proyecto que a lo largo de una semana, del 22 al 25 de octubre, recuperará para la actualidad un singular edificio cerrado desde hace 20 años, reinagurándolo así como espacio abierto a la celebración de eventos culturales.

Cada día se realizará una acción distinta de intervención en la fachada que vaya suponiendo un avance en el resultado final y será una oportunidad para que distintos colectivos de artistas participen en el proceso de desarrollo de una creación artística.

"La materia de este proyecto son la luz y el color, que vestirán el histórico edificio convirtiéndolo en un lugar mágico, fusión del sabor del pasado, el presente y el nuevo mundo del tercer milenio" comenta Teresa Sapey, responsable de la intervención artística sobre la fachada. "Trabajo con espacios para provocar emociones. Me gusta producir cualquier tipo de emoción. En mi opinión, la arquitectura debería producir una variedad de sentimientos para que emocione y sea a la vez funcional".

Se cumplen ahora 130 años de historia de la madrileña Estación del Norte (inaugurada en 1882, y clausurada en 1993), una de las piezas arquitectónicas más emblemáticas de la capital. Diseñada por los franceses Biarez, Grasset y Ouliac, en su origen constaba de tres edificios conectados. Reconvertidos dos de ellos en el actual y moderno intercambiador de Príncipe Pío, el situado en la Cuesta de San Vicente, con su espectacular fachada originaria de entrada de pasajeros, es el único que no se ha visto reformado ni reutilizado con el paso de los años.

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