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Pedro Chicote o el Velazquez de los cócteles

pedro chicote
Al igual que en la coctelería cubana había un batender icono Constante Ribalaigua dueño de la Floridita, pasa lo mismo con la coctelería argentina y su batender Pichín el ´barman galante`, si hablamos de la coctelería española ...


Es Pedro Chicote apodado el ´Velazquez de los cócteles`, a la mayoría de estos batender y sus locales los hicieron famosos los escritores conocidos, actores y actrices de la época que frecuentaban sus bares, en la actualidad busco uno en toda España y no lo encuentro.

Pedro Chicote fue símbolo de toda una época, introdujo el cóctel y el catering, su bar fue la mejor embajada de España durante décadas, rincón de intelectuales, científicos, políticos, deportistas, toreros, divas, monarcas, príncipes y hasta futuros herederos de buena parte del siglo XX...
Ava Gardner
Ava Gardner asidua fiel del bar Chicote, donde el animal más bello del mundo se bebía el universo a borbotones, mientras los muros de Chicote aullaban de lascivia. Ella se carcajeaba de la vida y Sinatra ponía cara de póquer detrás de un cigarrillo. “Encadenadme aquí y transformaré en sueños todas esas botellas”, susurraba la condesa descalza. La inmortalidad se fue colgando de la pared en instantáneas en blanco y negro.

También cuentan las malas lenguas, que una de las numerosas noches de juerga en las que Ava Gardner apagaba su sed en el Chicote, le dijo a Perico: "Tu bar ser de putas; yo ser una puta". Sería asidua, entre 1954 y 1968, años en los que residió en Madrid.
Chicote
La filosofía del barman Chicote la podemos encontrar en algunas de sus declaraciones y darnos cuenta que en la actualidad muchos batender que dirigen bares carecen de ellas, aunque hagan buenas mezclas.

"Lo más importante para ser un buen barman es la simpatía, ser simpático y generoso; pero la simpatía auténtica, no la fingida. Y luego, estar siempre al día de los acontecimientos del país, poder seguir una conversación de actualidad con el cliente, saber siempre quién torea mañana, dónde es el partido próximo y qué atracción destacada hay en un tablao. Después, el dominio en sí de las combinaciones de bebidas ya es más secundario. Más vale ser así aunque sólo se conozcan diez fórmulas, que ser antipático y no tener don de gentes, aunque se conozcan diez mil", decía Pedro Chicote.

Entrevista realizada por la revista ‘Esfera’ el 3 de junio de 1930:

Chicote: - El buen barman tiene que conocer no sólo los vinos y licores de la tierra, sino sus mezclas y transformaciones; ha de dominar varios idiomas, será un buen psicólogo y tendrá una esmeradísima educación. Poseerá una conversación fácil y amena, habrá viajado mucho, conocerá grandes capitales, hoteles y casinos, será discreto y reservado...

Periodista: - Perdone usted, todo eso hace falta...

Chicote: - Para ser barman

Periodista: - Para ser barman y para ser ministro plenipotenciario, amigo Chicote.
Chicote y Ernest  Hemingway
Hemingway, fue un cliente asiduo de su local y desde el mismo, escribía sus crónicas de guerra.

Perico tuvo mucho mérito, sabiendo establecer el equilibrio perfecto, en esa época de precariedad económica de algunos y el mundo de los famosos y fiestas de otros.

Pero la pregunta es ¿cómo se hizo Chicote el mejor batender y anfitrión de un bar?.

Pedro 'Perico' Chicote nació en la madrileña calle del Limón el 13 de mayo de 1899, con los últimos coletazos del siglo XIX. Por delante tendría todo un nuevo siglo para descubrir y reinventar.

Antes de 1931, año en que se fundará el bar Chicote, Perico fue forjando su profesión en diferentes locales de Madrid. A los 17 años es contratado como ayudante de barman en el lujoso y centenario Hotel Ritz, perfilándose como uno de los profesionales más destacados de España.

Del lujo y el glamur pasará a las cantinas del ejército español durante el período de tiempo que estuvo en la Guerra de Marruecos con el Regimiento de Ingenieros y Zapadores del Cuartel de la Montaña. A su vuelta del Magreb, vuelve a las andadas en la hostelería madrileña pasando por castizos casinos, por el hotel Savoy, por las cocteleras del Cook y finalmente por el Pidoux, que posteriormente se convertiría en el Chicote.
chicote
Pero las crónicas de la época lo ubican más allá de la barra del bar, levantando vuelo en los eventos más chic de la sociedad aristocrática y la monarquía. Así podemos ver fotografías donde Perico es el que controla y organiza los más variados eventos.

En 1929 el ya afamado barman se embarca en el trasatlántico “Reina María Cristina” para realizar un aristocrático concurso de “cocktails” durante el crucero a Oriente, el concurso se celebró a la llegada del barco a Constantinopla.. No sólo destacó en la coctelería sino que también fue pionero en el catering y muy célebre fue el que sirvió durante el acto de colocación de la 1ª piedra con el Rey Alfonso XIII, de la Ciudad Universitaria.

En 1930 se realiza la reforma del magnífico balneario “La Perla” de San Sebastián, donde Chicote dirige el servicio del bar americano. “La Perla” era un Club elegante y suntuoso, lugar de reunión de lo mejor de lo mejor de la sociedad donostiarra a quienes Perico hipnotizaba con su presencia y ponía a tono con sus cocktails. También organizaba concursos de cocktails en San Sebastián, con rivales de rancio abolengo y aristocráticas bellezas.
cocteleria española
En 1931 el visionario barman añade un servicio más al balneario, si el bañista no puede acudir al bar, el bar se transporta a la playa. En San Sebastián el cocktail puede tomarse sin salir del agua y sin privarse de los baños de sol.

Eran los locos años treinta. Aquellos años en que los caballeros se confiaban al oído: “¡Oh, es una mujer que fuma cigarrillos egipcios y bebe cocktails americanos!” y con esa frase quedaba todo dicho. Y Perico, con su chaqueta blanca, detrás del mostrador agitando con maestría la coctelera, hacía amigos y se guardaba las confesiones.

Las playas donostiarras inspiran la creación de nuevos cocktails con nombre de mar: “oleaje cocktail”, “sirena cocktail”, “bergantín pousse-café”, “aperitif maelestron”, “océano cocktail”, “lobo de mar pousse-café”...

Chicote viajará por Europa, Asia y América recolectando los más curiosos brebajes, tomando notas, experimentando y creando. Será impecable e implacable como barman, llegando a escribir una serie de libros con recetas y vivencias antes de dar el gran paso a la consagración definitiva, finalmente, nace el Bar Chicote el 18 de septiembre de 1931 en la Avenida Conde de Peñalver, lo que al día de hoy es la Gran Vía, 12, símbolo de toda una época y referente de la cultura y del ocio madrileño, allí se lleva consigo a todo el personal del Pidoux, incluyendo al limpiabotas.
Chicote Bar
Por allí pasaron presidentes como Eisenhower, ciéntificos como Alexander Fleming y otras celebridades como Dalí, o  Ernest Hemingway, Ava Gardner, Lana Turner, Sofía Loren, Gary Cooper, Orson Wells, Audrey Hepburn, Yul Brynner, Jacinto Benavente, Frank Sinatra,  Charlton Heston, Bette Davis, Gregory Peck, Grace Kelly y Rainiero de Mónaco, entre otros.

Creador del "cocktail Chicote" un océano de Grand Manier, un tercio de vermú rojo y una explosión de ginebra inglesa se funden en novedoso sabor en el cocktail Chicote, para los más recios, martini seco, muy, muy dry, con dosis de amargo secreto. Yacaré, Daiquiri, Jockey club, Knickerboker, Uzcudun o los inofensivos Oro y Pierrot (sin alcohol) hacen furor en el Madrid de postín. “En cualquier barra del mundo tiene que haber angostura”, desvelaba Perico. Éste era uno de sus ingredientes mágicos.

Dicen que los barman y los camareros son expertos en guardar secretos, y  auténticos especialistas en escuchar confesiones y no soltar ni prenda, en aguantar borracheras sin que trascienda el más mínimo detalle de lo ocurrido. Pues bien, si existe el barman perfecto, el genio detrás de la barra y la tumba de sus clientes, ése es, sin duda, Perico Chicote.

Chicote fue tan magnánimo que muchas cuentas pendientes jamás se pagaron. No delató ni  a los gorrones ni a los aprovechados. Su perfil de hombre discreto le impidió relatar cotilleos a la prensa. Tan generoso fue siempre que,  pasadas las dos de la mañana,  si algún remolón se resistía a dejar la barra, don Pedro desplegaba su mano izquierda. Nada de broncas antes del cierre.
museo chicote
Dicen que las dos primeras piedras de éste monumento licoreril que formaría al paso de los años y que se conocería después como el Museo Universal de Bebidas, comenzó en  1927, cuando Perico Chicote, por aquél entonces, barman del Hotel Ritz y con motivo de una fiesta, el embajador de Brasil en España le obsequió con dos botellas de Paraty, el rico aguardiente de caña.

Allí se podía encontrar, desde un vodka procedente de la bodega del Zar de Rusia a bebidas que habían sido probadas por Napoleón Bonaporte y la Emperatriz Josefina o como dicen,  aquel recipiente para beber que Armstrong llevó consigo en el Apolo XI. En Filipinas logró hacerse con  licores de los años 1892 y 1894, antes que en las destilerías tagalas se hubiese arriado la bandera de España. En otra circunstancia obtiene la pieza más antigua de su colección, una bebida holandesa increiblemente antigua con más de cuatro siglos de "1575".

Colección que fue completando a lo largo de sus numerosos viajes y que creció gracias también, a los regalos recibidos, como el de Mac Arthur, dos botellas, una de ginebra y otra de whisky. Llegarían también envases pintorescos, extraños y caprichosos, de Filipinas, Brasil y México. Sería portador de porcelanas de Japón y vasijas de la India y Persia. En su periplos por el extranjero, teje lazos con Walt Disney, Gary Cooper, Liz Taylor, Cantinflas, etc. A su retorno no olvida deferencias  para los nuestros. En el sótano se firmaban contratos de cine, se hacían recepciones, degustaciones.etc. "No era un museo de botellas, sino de personalidades”.

Contaba con una colección de más de 20.000 botellas de brebajes de todo el mundo, los licores más extraños y diversos que se pudieran imaginar, de tamaños, colores, formas y procedencia diferentes. Hasta el mismísimo Onassis intentó, infructuosamente, comprar la colección. En 1953 recibe la oferta de un millonario estadounidense que deseaba adquirirla por 2 millones de dólares, la respuesta fue un ¡no esta en venta!.
coleccion bebidas
Fueron muchos, pero sin suerte,  los  famosos que le pidieron  como recuerdo una botella de su majestuosa colección, pero tan solo conocemos la que regaló al Dr. Fleming.

Sofía Loren en una de sus visitas a Chicote junto a  Cary Grant, se quedó prendada de una botella que reproducía a la perfección sus facciones, sin embargo, a pesar de su insistencia, no sucumbió a la petición de la bella italiana, y ésta,  no consiguió que el “Velázquez de los cócteles”, se la regalara. Una anécdota que se vió reflejada en el diario italiano “Il Matino” con el titular “Chicote ha dicho NO a la Loren”.

Después que Pedro Chicote regalara una botella de  su apreciada colección de licores al doctor Alexander Fleming, padre de la penicilina, un Whisky de una marca ya desaparecida, que bebió durante su época de estudiante en Oxford. Éste le escribió:

"Felicito a Pedro Chicote por tener el Museo más interesante del mundo. Me dice que tiene 242 clases de whisky diferentes; ahora sólo tiene 241 porque ha tenido la amabilidad de regalarme una.
Muy agradecido. Dr. Fleming".
Chicote y Fleming
Miguel Miura llegó a decir: "Yo había decidido nacer en Madrid porque era lo que me cogía más cerca del Bar Chicote". El presidente Eisenhower quedó maravillado  con aquel templo neutral y feliz. Nadie vició la mágica atmósfera de aquel bar

Algunas leyendas de Madrid cuentan que, durante los años oscuros y la posguerra de la Guerra Civil, en el bar de Chicote se hacía contrabando,  que era lugar de extraperlo para el mercado negro de la penicilina, sin embargo, eso es algo que  sus sobrinos han negado siempre, ya que durante 3 años, según manifiestan, dos policías custodiaban el local para evitar el contrabando.

Pedro ostenta licencia de importación y su materia prima requiere un gran desembolso. Su majestad el coñac francés, el champagne más chispeante, whiskys arrancados al terruño de Irlanda y Escocia o un Oporto  acunado por el Duero, conforman las piedras angulares de su mostrador. Es decir, que el gin fizz, el mestizo Mojito criollo o el Cuba Libre Crevillente, un novedoso cocktail con un tercio de limón natural, exprimido y mucho hielo picado.
Bar Chicote
El destino quiso que Perico abandonara éste mundo el  25 de diciembre de 1977 y la casualidad quiso que fuese el mismo día que murió Charles Chaplin. Madrid perdía a su hijo predilecto. Adiós a la sonrisa hostelera por antonomasia. El pionero y castizo druida, el alquimista que abrió una embajada del cóctel en plena Gran Vía brindaba con la posteridad, junto al mago del humor triste.

Medio mundo lloraba a Charlot y todo Madrid despedía a Chicote. Una retahíla de diplomáticos, vividores, políticos, noctámbulos y animales de la farándula daban el postrero adiós al hombre. La eternidad comenzó a forjar el mito.

(...)
Enseñando las garras de astracán,
reclinaba en la barra de “Chicote”,
la “bien pagá” derrite, con su escote,
la crema de la intelectualidad.
Permanén, con rodete Eva Perón,
“Parfait amour”, rebeca azul marino,
-”Maestro, le presento a Lupe Sino,
lo dejo en buenas manos, matador”-
Y, luego, el reservao en “Gitanillos”,
y, después, la paella de “Riscal”,
y, la tarde del manso de Saltillo,
un anillo y unas medias de cristal.
(...)

De Purísima y Oro, Joaquín Sabina

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